Historia de la táctica

miércoles, 4 de diciembre de 2013

A Lobera le castigan sus palabras

Ayer, 3 de diciembre, Sergio Lobera analizó, en rueda de prensa, el partido que enfrentaba hoy al Tenerife y a Las Palmas en el Heliodoro Rodríguez López. Ante los medios de comunicación el técnico de la Unión Deportiva de Las Palmas afirmó: “El Tenerife hace un fútbol que si yo plasmara aquí, probablemente la gente nos pitaría”.

Éstas palabras no sentaron bien en Tenerife. No es que el conjunto chicharrero sea la Brasil de 1970, pero tampoco los amarillos habían practicado un fútbol excelso en las jornadas anteriores. Es cierto que al Tenerife le costó arrancar la competición con buenos resultados, pero también hay que resaltar que tras encadenar 7 jornadas consecutivas sin perder se puede confirmar que el entrenador blanquiazul, Álvaro Cervera, ha dado con la clave.

La UD llegaba al Heliodoro con la vitola de favorito, no sólo por su posición en la tabla, en puestos de playoff de ascenso, mientras los locales permanecían en la parte baja, sino también porque las palabras de su técnico daban a los grancanarios esa condición.

El Tenerife, llevado en volandas por su público, comenzó hilando jugadas, sobre todo por la banda derecha, entre Suso y Moyano. Además, el centro del campo local tocaba con fluidez y Aridane se ofrecía constantemente, de espaldas a portería, para tocar al primer toque, desahogando el juego chicharrero. Así, Lobera se iba tragando poco a poco sus palabras.

En esta tesitura alcanzamos el minuto 18 de partido. Tras un grave error en el centro de la zaga amarilla, Suso Santana se planta sólo ante Barbosa. En un ejercicio de inteligencia, Suso no decide definir, sino provocar el penalti y la consecuente expulsión del portero visitante. Con ello, Las Palmas se queda con 10 jugadores. La pena máxima fue trasnformada por Ricardo León con facilidad, pues el guardameta que ocupó el puesto de Barbosa, Raúl, no pudo solventar la difícil papeleta a la que se enfrentaba.

Con la comodidad de disponer de un hombre más en el césped, el Tenerife jugaba con calma, tocando y tocando, sin balones largos, abriendo el campo, desgastando a los futbolistas canariones . La UD gozó de ocasiones gracias al balón parado, pero no las conseguían materializar. Así se llegó al descanso, previa reyerta entre Raúl Cámara y Ángel López, propia de un derbi.

La segunda parte se inició con un cambio, Asdrúbal entró en el campo por Momo. Quemaba sus armas Lobera buscando velocidad en la banda izquierda, pero Asdrúbal no disfrutó del protagonismo que su entrenador deseaba.

Lobera se empeñó en mantener a Juan Carlos Valerón en el terreno de juego. Nadie duda de su talento, pero su físico es muy discutible por no decir escaso, y con un jugador menos ésto pasó factura al centro del campo amarillo. Los mediocampistas tinerfeños dominaban claramente la parcela ancha, triangulando fácilmente, haciendo inútil la presión visitante.



Con todo, el míster de los grancanarios no se cerró atrás y no dio el partido por perdido, chapó, pues, como quien dice, “ hasta el rabo todo es toro”. Sin embargo, no jugó bien sus cartas y corrió un riesgo demasiado grande al volcar tantos efectivos en el ataque, dejando grandes espacios en defensa. El Tenerife, gracias a la velocidad de Ayoze, Suso y Cristo Martín, se acercó con peligro a la meta de Raúl, aunque sin materializar el peligro en gol.

Entonces, apareció el héroe de la noche, Ayoze Pérez, quien está llamado a ser la nueva figura del fútbol canario. Dos goles fueron su firma en el encuentro. Primero, anota con una gran definición ajustando el balón al palo. Inalcanzable para el portero. Más tarde, Suso le cede un balón para que marque a placer. Poco le queda en la isla, ya que llueven las ofertas.

Suso, capitán del Tenerife en el derbi canario, fue sustituido por Íñigo Ros en el minuto 36 de la segunda mitad. El jugador tinerfeño se llevó una gran ovación más que merecida. Aunque no sea el jugador de más calidad del equipo, sí es el que más se entrega, lleva el escudo grabado en el corazón.

En los últimos minutos del partido, el Tenerife se dedicó a gustarse, encadenando un pase tras otro, arrancando los olés de las gargantas blanquiazules. Mientras tanto, Lobera se arrepentía en la banda, El conjunto chicharrero no sólo le había anotado tres tantos, sino que también le había dado una lección de fútbol.

Los tres puntos dejan al Tenerife a media tabla, cerca de los playoff de ascenso, con 23 puntos. Las Palmas, pese a la derrota, seguirá en puestos de promoción con 26 puntos. 

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