Florencia es una de esas ciudades que enamoran a cualquier ser humano, tiene un cúmulo de arte como pocos núcleos urbanos, destacando la Basílica de Santa Cruz, el Ponte Vecchio o Santa María de la Fiore. Pero, quizás, lo que hizo de Florencia un importante centro artístico fue el talento que reunieron en la ciudad las familias más influyentes. Por ejemplo, los Médici reunieron a Leonardo Da Vinci, Botticelli o Miguel Ángel. Ahora, en Florencia no están exentos de talento, pero está vez, se concentra en el ámbito futbolístico.
La Fiorentina es de esos equipos de los que llamamos de 2º línea, es decir, no lucha por el título de liga, sino que pelea por entrar en puestos que le den plaza en competición europea. En este comienzo de temporada, los violas son 9º con 7 puntos a 4 del líder, la Juventus. Por ello, y por la plantilla de exquisita calidad que
poseen (sobre todo en ataque), en Florencia creen que este año pueden competir por cotas altas.
Y es que, sin lugar a duda, la Fiore es de los equipos de Italia que más talento individual acumula en su vestuario, por lo que practica un fútbol muy atractivo, ofensivo y de combinación.

En otro sentido, la Fiorentina también destaca por descubrir un gran número de talentos, pero, que tras utilizar la camisa viola como escaparate suelen abandonar la disciplina toscana camino de un grande siendo todavía jóvenes talentos. Este puede ser el caso de dos medicocentros ofensivos que todavía pertenecen a la entidad florentina pero que ya están vigilados por distintos directores deportivos. Uno es Adam Ljalic, un serbio de 20 años que destaca por su velocidad, olfato goleador y desborde Es una apuesta importante de la Fiore, que lo recuperó tras su traspaso frustrado del Partizan al Manchester United. En la órbita de Ljalic se encuentran el Everton, el Arsenal o el Sevilla. Nuestro otro jugador es Alessio Cerci, que tiene un perfil diferente al de Ljalic, pues sus cualidades más apreciables son la visión de juego y la capacidad de encontrar el último pase, pero también tiene una velocidad vertiginosa (aprovechando su enorme zancada) y se incorpora bien al ataque encontrando con frecuencia el gol, siendo el máximo goleador del equipo que dirige Mihajlovic, con 3 tantos. Cerci, a sus 24 años ya ha jugado, en dos etapas, en la Roma, el Atalanta, o el Brescia, por lo que se palpa una falta de continuidad, pero que es una apuesta de presente y futuro de los Gigliati, que le esperan dar un hogar futbolístico. Sin embargo, su continuidad en el club es una incógnita pues interesa, sobre todo, al poderoso Manchester City.

Para mantener a este bloque de jugadores en Florencia deben demostrar que pueden luchar por títulos, pues si no es así los futbolistas saldrán a un grande tanto italiano como de otras ligas europeas, en los que aumentar su palmarés. Esa es la gran incógnita del club de la Toscana para la próxima temporada e, incluso, el mercado de invierno.
De lo que estamos seguros es que tanto se hay una fuga de estrellas como si las mantienen, en Florencia, el talento está asegurado, es algo natural, innato.
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